ARGENTINA: Cambio y marcha atrás


8 de Mayo de 2017
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Carlos Iaquinandi Castro *
ARGENTINA: cambio y marcha atrás.

"¿Tu país va mejor ahora, verdad… ?". Esta ha sido en los últimos meses la pregunta recurrente para los argentinos que hace muchos años tuvimos que rehacer nuestras vidas lejos de nuestra tierra de origen. Y el interrogante nace de las pocas noticias que esporádicamente se publican en la prensa. Generalmente, son declaraciones del presidente Macri sobre los “avances económicos” y el augurio de que “todo irá mejor”. Es - posiblemente - lo que los argentinos pensarían de España si se limitaran a leer los titulares con las afirmaciones de Rajoy. La realidad de aquí, la vivimos y la conocemos. La de allí, tampoco es la que cuentan Macri y su partido “Cambiemos”.

Argentina se encuentra en un proceso involutivo, de regreso a las más duras políticas neoliberales y afronta nuevas leyes laborales, despidos, subas de tarifas y de precios, recortes salariales y pérdida de derechos y libertades. En paralelo, beneficios y ventajas para las grandes operaciones financieras y para las grandes empresas. En definitiva, es en lo económico y social, la restauración de los objetivos que tuvo la dictadura cívico militar del 76.

Pero vamos a los hechos: con dos nuevas designaciones en la Corte Suprema de Justicia y el cambio de voto de un tercero de sus componentes, el gobierno logró un insólito fallo por mayoría que significa un indulto encubierto de los militares juzgados y condenados por delitos de lesa humanidad. Han aplicado una ley que otorga un “2x1”, utilizada para delitos comunes y en circunstancias de colapso judicial, y que estuvo vigente entre 1994 y el 2001. Con esa argucia, cada año de prisión, cuenta como si hubieran cumplido dos. La decisión no se sostiene jurídicamente, pero no parece ser obstáculo cuando la justicia deja de ser independiente.

Lo que no han podido evitar es el rechazo de todos los organismos de derechos humanos, pero también de los sindicatos, partidos de la oposición, movimientos sociales y hasta de miembros del gobierno y de sus aliados. Para el próximo miércoles 10 se ha convocado una gran concentración de protesta frente al Palacio de Tribunales en Buenos Aires. Es que el fallo, abrirá posibilidades a cientos de militares condenados que pedirán acogerse al mismo beneficio. Entre ellos pueden figurar personajes siniestros como los oficiales de Marina Alfredo Astiz y Jorge Acosta responsables del secuestro y posterior asesinato de varias de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo y de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet en un operativo realizado en la Iglesia de la Santa Cruz. Todos los detenidos fueron torturados y luego arrojados desde aviones navales al Río de la Plata. El conjunto de militares condenados son responsables de cientos de crímenes de lesa humanidad.

Mientras tanto, en la norteña provincia de Jujuy, permanece encarcelada Milagro Sala, activista social, líder del movimiento Tupac Amaru, y parlamentaria del Mercosur. Fue condenada a tres años de prisión en suspenso por un “escrache” en el 2009 al gobernador de esa provincia. En la audiencia judicial, Milagro sostuvo que “el pecado” de la organización que dirige “fue querer que haya igualdad”. Los reclamos por su libertad no han sido escuchados.

Pero no son estos los únicos síntomas de la grave situación argentina. Hay otros hechos no menos escandalosos, como el secuestro, paliza y amenaza de muerte contra un fiscal bonaerense en dos oportunidades, la última en su propio despacho donde le dejaron maniatado y amordazado. Le exigían que no se hiciera cargo de una causa sobre corrupción policial.

Y también en estos dias, se tuvo conocimiento de la entrada en el Congreso de un proyecto de “Ley Mordaza” que propone modificar el Código Penal y el agravamiento de penas a los manifestantes callejeros. Pueden ser de uno a tres años de cárcel por tener “elementos contundentes”, llevar el rostro cubierto o entorpecer el tránsito. Si un juez considera que la protesta callejera es “ilegítima” porque pide la derogación de una norma o contradice una decisión oficial, podría ser condenada con hasta 10 años de cárcel por “amenaza coactiva”.

A veces, el abrumador control de los principales medios de comunicación ( en especial los canales de TV ) no son suficientes para invisibilizar la protesta social, o para domesticar las conciencias. Es por ello que también son necesarias medidas que frenen los reclamos de la gente y garanticen el control social. Resumiendo, Argentina, no vá mejor. Está involucionando. Como decía Antonio Machado, "la verdad es la que es, y sigue siendo verdad, aunque se cuente al revés".

Fuente: Diari de Tarrragona / Catalunya/ España- 8 mayo 2017

* Periodista, coordinador de SERPAL., Servicio Prensa Alternativa