ESPAÑA: Es urgente la movilización social contra la desigualdad y la corrupción.



A mi me gusta mencionar el diario íntimo de Nicolás II de Rusia,
al que le estaban tomando el Palacio de Invierno y él, ese día, escribía:
"Hoy mi corazón late alegremente porque la pesca está maravillosa".
Alcira Argumedo.

ESPAÑA: Es urgente la movilización social contra la desigualdad y la corrupción.

27 de Junio de 2017
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Este envío, lo dividimos en dos notas. La primera, como importante referencia para poner en contexto la situación española, comenta el Informe presentado dias pasados por "Cáritas España". La segunda, "es urgente la movilización social contra la desigualdad y la corrupción" analiza él tema con otros elementos y datos complementarios, para concluir finalmente en una valoración sobre la necesaria y posible unidad de las fuerzas progresistas y de izquierda, y que el pueblo pase a ser actor y protagonista de su propia historia a través de la movilización social organizada.-

Redacción de SERPAL.
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"Hemos empobrecido la pobreza"

"Los hogares en los que menos se está percibiendo la recuperación económica son precisamente aquellos que más sufrieron los efectos de la crisis, es decir, hemos empobrecido la pobreza". Lo afirmó Sebastián Mora, secretario general de Cáritas España, durante la presentación del informe "Desprotección Social y Estrategias Familiares" de la Fundación FOESSA.

Según dicho informe, siete de cada diez hogares españoles no percibe los efectos de la recuperación económica que comenzó hace tres años, un porcentaje que se incrementa hasta un 90% en el caso de los hogares bajo el umbral de la pobreza. Los hogares en los que menos se está percibiendo la recuperación económica son precisamente aquellos que más sufrieron los efectos de la crisis, es decir, hemos empobrecido la pobreza, los más pobres siguen empobreciéndose aunque se note una ligera mejoría en los que más posibilidades tienen", ha señalado el secretario general de Cáritas Española, Sebastián Mora, este jueves 22 de junio en rueda de prensa en Madrid. Al mismo tiempo, ha apuntado que al menos han conseguido frenar la extensión de la pobreza. El estudio, basado en una encuesta a 1.300 hogares de toda España, mide 17 indicadores para tejer la "red de seguridad" de los hogares españoles, es decir, su capacidad para afrontar situaciones adversas futuras y constata que la mitad de las familias (50,1 por ciento) tienen un "colchón" peor que en la situación "precrisis", mientras que en el 42,3 por ciento se mantiene igual y en un 7,6 por ciento, ha mejorado.

En concreto, el informe revela que casi el 60 por ciento de las familias vive sin nada ahorrado o con un nivel de ahorro tan pequeño que no le permitiría resistir sin tener ingresos más de uno o dos meses o sobrevivir a una nueva crisis económica.

Tres años después del inicio del nuevo ciclo económico, el 70% de los hogares no ha percibido que los efectos de la recuperación económica les hayan llegado. En el caso de los hogares bajo el umbral de la pobreza, sólo un 9% percibe, en estos momentos, que la recuperación económica ha mejorado sus condiciones de vida.

Esta es una de las principales constataciones que la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) pone sobre la mesa en el informe “Análisis y Perspectivas 2017. Desprotección social y Estrategias familiares” que se ha presentado en la sede de Cáritas Española. El acto ha contado con las intervenciones de Sebastián Mora, secretario general, y de Francisco Lorenzo, director del Comité Técnico de FOESSA.

Encuesta a 1.300 hogares de toda España
Los datos presentados proceden de una encuesta realizada por la Fundación FOESSA en el primer trimestre de este año a más de 1.300 hogares repartidos por las 17 Comunidades Autónomas para conocer en profundidad los cambios que la gran recesión de los años 2007-2013 ha generado en los hogares españoles y en qué situación se encuentran para afrontar el período de recuperación actual.

La encuesta señala, por ejemplo, que solo el 27% de los hogares de nuestro país están experimentado los efectos de la recuperación económica y que la evolución en las condiciones de vida no está siendo lo positiva que cabría esperar. Los hogares que menos están percibiendo los efectos del nuevo ciclo económico son, precisamente, aquellos que más sufrieron los efectos de la crisis.

Cómo está la “red de seguridad” de las familias
A través de diecisiete indicadores se ha medido la denominada “red de seguridad” de los hogares, es decir, su capacidad para afrontar situaciones adversas futuras, y se ha observado la evolución de estas condiciones desde el momento precrisis hasta nuestros días. Los resultados de la encuesta constatan que la mitad de las familias (50.1%) tienen hoy en día una “red de seguridad” que es peor que en la situación precrisis, mientras que para el 42,3% se mantendría igual y habría mejorado para el 7,6%.

Los aspectos que han empeorado en más de la mitad de los hogares son las capacidades de ahorrar (el 60% de los hogares viven sin tener nada ahorrado o con un nivel de ahorro tan pequeño que no le permitiría resistir sin tener ingresos más de uno o dos meses), de resistir una nueva crisis económica, de hacer frente a una reforma necesaria de su vivienda o de llegar a fin de mes.

En cuatro de cada diez hogares han empeorado también su capacidad para hacer frente a necesidades de salud no cubiertas por el sistema nacional de salud, para pagar refuerzos educativos a los hijos, para afrontar el pago de recibos energéticos y para garantizar una estabilidad en el empleo de los miembros del hogar y unos ingresos estables.

En ninguno de los 17 indicadores se supera el 10% de hogares que hayan experimentado una evolución positiva respecto del periodo precrisis.
Según el informe, este empeoramiento ha llevado a las familias a tomar una serie de decisiones durante los últimos años que las ubican en un diferente escenario a la hora de poder afrontar las contingencias actuales. FOESSA divide en tres bloques las estrategias que han tomado las familias: reducción del consumo energético, aceptación de condiciones laborables poco deseables y reducción de gastos en el pago de la vivienda.

La solidaridad de la familia y los amigos
El informe investiga también cuáles son los componentes básicos de la red de protección con la que cuentan los hogares en la poscrisis para afrontar el futuro y asumir posibles cambios concretos en sus condiciones de vida.

Para llevar a cabo este análisis se definen tres indicadores que describen las fortalezas y debilidades de los hogares españoles a través de los recursos con los que cuentan para afrontar las consecuencias de la gran recesión: el Indicador de Recursos Propios del Hogar (IRPH), el Indicador de Apoyo de la Familia y Amigos (IAFA) y el Indicador de Apoyos Formales e Institucionales (IAFIE).

Estos tres indicadores describen los tres principales ámbitos de protección de los hogares: los recursos propios del hogar, la familia y los amigos, y las instituciones formales y la solidaridad informal en los entornos locales.

Como ha explicado Francisco Lorenzo, “de los tres círculos de seguridad, los recursos propios del hogar se encontrarían en la mayor situación de debilidad. La familia y amigos se consideran en este momento como el gran compensador de esa debilidad. El círculo de apoyos más formales se encontraría más fuerte para aquellos hogares en mejores condiciones de recursos propios y a la inversa en peor situación para los hogares más débiles”.

El riesgo de acostumbrarse a la precariedad
Durante la presentación del informe se han puesto sobre la mesa dos cuestiones estructurales que también detecta la encuesta.
La primera de ellas tiene que ver, en palabras del director técnico de FOESSA, “con el riesgo que tenemos como sociedad a acostumbrarnos a la precariedad, y así lo reflejan nuestras previsiones, pues cuando se nos pregunta por nuestras expectativas dentro de 5 años, el 47,1% cree que estará igual; y tan solo el 19,9% cree que mejorara la situación económica de su hogar. Un 26,4% de la población entrevistada cree que empeorará”.

La segunda cuestión hace referencia a la desconfianza en la participación social y política como estrategia de mejorar la realidad. “Son los sectores más vulnerables de la sociedad –alerta Lorenzo— los que, precisamente, perciben que la participación política y social no es una vía útil para mejorar sus condiciones de vida: para el 75,6% votar no sirve, para el 56,9% no sirve asociarse y para 61,2% no sirve la movilización”.

“Un ejercicio de memoria y de crítica social”
Para el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, “este informe quiere ser un ejercicio de memoria frente al olvido e invisibilidad, una acción de crítica social frente a la realidad que nos muestra el informe y un llamamiento a la colaboración en la lucha contra la pobreza, porque no podemos resignarnos a aceptar lo intolerable”.

“Se está produciendo –añadió-- un `empobrecimiento de la pobreza´. Dijimos durante estos años atrás que la pobreza se había hecho más extensa, intensa y crónica. Hemos conseguido estabilizar en cierta medida la extensión. Pero sin embargo, vemos como la intensidad y la cronicidad no se debilita. Pero nosotros estamos convencidos de que se puede cambiar la realidad, que podemos transformarla. No podemos resignarnos a la pobreza como algo natural”.

A ese respecto, recordó que “en Cáritas, ayer, hoy y siempre, en la precrisis, la crisis y postcrisis, hemos estado y estaremos con las personas empobrecidas, porque queremos ser parte de la solución contra la pobreza”, e invitó “a todas las personas a ser parte de la solución contra la pobreza”.

Otros aspectos que aborda el informe
El informe profundiza además en la reflexión sobre dos aspectos clave a la hora de abordar la pobreza y exclusión social en la poscrisis. Uno de ellos se refiere a si nuestras políticas deben continuar considerando como extranjeros a las personas migrantes que viven entre nosotros o, como se propone, que más allá de su cédula de identificación, los inmigrantes en España que han pasado con nosotros la crisis, que han decidido quedarse entre nosotros y que constituyen una parte relevante de la riqueza de nuestra sociedad, son ya parte de nuestra estructura social.

Y una segunda reflexión es sobre la presencia en nuestro acervo comunicativo del concepto nuevas pobrezas. ¿Qué significa? ¿Cuál es su sentido? En “Análisis y Perspectivas 2017” se plantean los pros y los contras de su utilización, y se propone un cambio de mirada en el enfoque de su utilización. El informe se cierra con un capítulo final donde debates tres ámbitos que guardan relación directa con la pobreza, la exclusión social y el bienestar, como es el desafío demográfico provocado por la brecha entre fecundidad real y deseada, y algunos de los obstáculos que impiden su superación relacionados con la precariedad social y el escaso desarrollo de políticas públicas de apoyo a los individuos y familias.--
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La Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada) se constituyó en 1965, con el impulso de Cáritas Española por la necesidad de conocer, ante las iniciadas políticas de desarrollo, la situación social de España del modo más objetivo y continuado posible. Desde su origen, los Informes sobre la situación y el cambio social de España (1967, 1970, 1975, 1980-83,1994 y 2008) han señalado la importancia de conocer la situación social de España a través del análisis de los procesos en que se manifiesta la evolución social, así como las estructuras y tendencias que se corresponden con esos procesos.
______________ Fuente: www.SinPermiso.info ________________________


España: es urgente la movilización social
contra la desigualdad y la corrupción.

Por Carlos Iaquinandi
Redacción de SERPAL.

El informe de “Cáritas”, se suma al que hace poco tiempo publicó la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales. En “El Estado Social de la Nación”, aportaban datos sobre el carácter estructural de la pobreza, por su extensión y persistencia. Allí se menciona -por ejemplo - que la renta media de los hogares españoles se ha reducido un 13% desde el 2009 al 2015 y que casi 700.000 hogares (1,3 millones de personas) , no tienen ningún ingreso.

Contraponiendo cifras a los cánticos gubernamentales que exponen mejoras de la Economía, establecen que la característica más persistente de la realidad española es la desigualdad. “Los mecanismos de movilidad social - afirman - son cada vez más intransitables para la mayoría de la población.”

En los últimos años, el 30 % de la población que vive en riesgo de exclusión ha visto como sus activos netos apenas crecían un 3%, mientras que el del 10 % más rico, se disparaba un 56%.

El 1% de la población española con mayor patrimonio acaparaba en 2016 más de una cuarta parte de la riqueza del país ( 27,4%) mientras que el 20% más pobre se queda con un 0,1%.

La fortuna de las 3 personas más ricas en España, equivale a la del 30% más pobre.

Precariedad laboral

El gobierno alardea que se incrementan los puestos laborales, pero oculta la precariedad del nuevo empleo, su carácter temporal y los sueldos reducidos entre un 75 a un 50% de lo que se pagaba antes de la “crisis” que el propio sistema originó. Eso explica que las cotizaciones sigan siendo insuficientes para poder cubrir el pago de las pensiones de las cuales dependen 9 millones de ciudadanos que hicieron regularmente sus aportes.

El incierto futuro del sistema previsional
El gobierno del PP que en 5 años vació prácticamente el Fondo de Reserva que en el 2011 disponía de 68.500 millones de euros, siguen sin adoptar medidas que garanticen las pensiones futuras. Y cuando prometen, dicen que “si es necesario se emitirá deuda”, olvidando que la deuda española llega ya al ciento por ciento del PIB, y que toda deuda comporta la devolución del capital más los intereses.

O sea, más cadenas para la economía española, sometida a los dictados de Bruselas gracias al artículo 135 introducido en el 2011 en la Constitución con nocturnidad y alevosía por los dos principales partidos, el PP y el PSOE.

Esa modificación no consultada al pueblo español, establece el concepto de “estabilidad presupuestaria” precisando que el pago de la deuda pública es lo primero frente a cualquier otro gasto del Estado. La reforma constitucional española de 2011 modificó el texto vigente e introdujo el concepto de estabilidad presupuestaria y que el pago de la deuda pública se antepusiera a cualquier otro gasto, incluyendo los sociales, educativos y sanitarios . Ellos siguen endeudando al país y a la vez, desarrollando una corrupción estructural que significa la pérdida de millones de euros que terminan en Suiza o en paraísos fiscales o …en “el ático de los suegros” como el grotesco caso de Ignacio González, ex presidente de la comunidad de Madrid.

Una justicia “amiga”

En los últimos meses el gobierno ha colocado en puestos claves del Poder Judicial, a personajes que han sido recusados por su más que dudosa imparcialidad, incluyendo nada menos que al fiscal anticorrupción Manuel Moix, quien finalmente tuvo que dimitir. Pero dias después se produjeron nuevas designaciones cuestionadas. Quieren disponer de una justicia “amiga”.
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La impunidad prevalece sobre los centenares de cargos políticos, la mayoría de ellos del Partido Popular, imputados por diversos delitos. Muchos de ellos, han ocupado cargos ministeriales o de relevancia en la función pública, o en el propio partido. Disfrutan de un amplio margen de impunidad, ya que muchos de ellos a pesar de los cargos que se les imputan y la certeza de que disponen de sumas millonarias en el exterior, están procesados, pero en libertad.

Cuando pasan por los juzgados, sufren amnesia y no recuerdan nada. “No lo sé”, “no me acuerdo”, “no me consta” son sus frases constantes. Una forma más de burlarse de los jueces y de los ciudadanos. Los hechos de corrupción y la financiación ilegal del partido de gobierno, representan una pérdida cuantiosa de dinero público. Es difícil estimar la cifra, pero algunos de los casos conocidos suman millones de euros en cuentas en Suiza y en paraísos fiscales.

Salvando a los bancos privados con dinero público

Los escándalos bancarios han representado otro drenaje para el dinero público. El Banco de España anunció hace pocos dias que da por perdidos nada menos que 60.600 millones de euros, sea casi el 80% del dinero entregado para el rescate de los bancos privados. Eso a pesar de que en su dia, tanto Rajoy como Montoro, su ministro de Hacienda afirmaron contundentes que “ese rescate no costaría un solo euro a los españoles”.

Mientras tanto el presidente Rajoy sigue imperturbable como si nada ocurriera y como si los escándalos fueran ajenos a su partido y a su responsabilidad. Elude también las demandas del gobierno de Catalunya y ha esquivado sistemáticamente la posibilidad de un diálogo que evite un mayor distanciamiento. Eso sí, su ministro del interior tuvo que marcharse cuando aparecieron grabaciones que ponían en evidencia acciones y tramas de su gobierno contra dirigentes políticos catalanes.

La pérdida de derechos sociales, económicos y laborales ha sido progresiva. Muchos sectores padecen las consecuencias de un sistema que les ignora. Los grandes medios de comunicación, como ocurre en casi todo el mundo, están en manos de corporaciones que representan intereses privados. Muchos de ellos tienen como principales accionistas a grupos bancarios o financieros. El control social que se ejerce desde el gobierno con una legislación que incluye graves sanciones contra manifestantes o expresiones de protesta, ( Ley Mordaza ) se refuerza con la manipulación informativa desde esos medios, en particular, los canales de TV y el manejo partidista de la televisión pública.

¿ Que hacer ?
La acción parlamentaria no parece estar a la altura de las necesidades de millones de ciudadanos. La oposición, fragmentada, no ha logrado poner freno a leyes y medidas que castigan a las mayorías. Y lo que puede prosperar en diputados, encuentra una valla en la mayoría absoluta que dispone el partido de gobierno en el senado.

Es imprescindible que los partidos que tienen intención de revertir el rumbo ruinoso que lleva el PP asuman que deben unir y coordinar esfuerzos. El “nuevo” PSOE, dispone de un flamante mandato de sus bases que claramente han rechazado la opción conciliadora y pactista con el gobierno en temas claves. Pedro Sánchez y su equipo deberían aprovechar ese impulso para articular un espacio de coincidencias que previsiblemente tiene con Podemos.

Para eso, ambos grupos políticos tendrían que abandonar la pugna por “liderazgos” y centrarse en lo que es la demanda de una mayoría social: frenar cuanto antes las políticas del Partido Popular y acumular apoyos y propuestas para desalojarlo del poder. En esta nueva etapa, quienes se definieron hace menos de un año como “las fuerzas del cambio”, tendrán que actuar en consecuencia. En los hechos, más que en las palabras.

Si lo hacen, Albert Rivera y su partido quedarán a la intemperie. Tendrán más limitado su espacio para oscilar entre actitudes “regeneracionistas” y ejercer de muleta del PP. Si en votaciones trascendentes ( como ocurrió con los presupuestos) se ven obligados a abstenerse o apoyar explícitamente al PP para “salvarlo” de una derrota, quedarán definitivamente “pegados” a Mariano Rajoy.

Articular un plan de trabajo que parta de mínimos, que debata y busque consenso sobre los pasos siguientes, puede conseguir mejoras en la situación social y económica de los ciudadanos. Por ejemplo y entre otras, recuperando derechos laborales, atendiendo la situación de las pensiones públicas como un derecho adquirido, y con el estudio de una posible reforma de la Constitución del 78. Esto último permitiría abrir la puerta a una negociación razonada que permita desencallar lo que algunos llaman “la cuestión catalana”, olvidando que el tema tiene causas y razones que hay que dialogar para poder alcanzar acuerdos.

Todo eso depende de que las dirigencias del PSOE y de Podemos actúen con lucidez y antepongan el bien común a cualquier otra consideración partidaria.

No será fácil, pero allí es donde debe entrar a jugar el protagonismo de los ciudadanos, hasta ahora en gran medida pasivos espectadores de los retrocesos en derechos sociales, económicos y laborales. La indignación y el hartazgo deben romper silencios y conformismos. Es indispensable que eso suceda para que los cambios sean posibles.

El pueblo, actor y protagonista.
Ante este panorama, deben crecer las expresiones de movimientos sociales diversos, de las llamadas “mareas” que agrupan a sectores específicos ( sanidad, educación, desahuciados, pensionistas, etc. ) y que demandan medidas que corrijan la deriva hacia un estado injusto que promueve la desigualdad y abandona a los sectores más desprotegidos.

En la convergencia de estas corrientes populares y en su movilización, están los principales recursos para exigir e impulsar los cambios que permitan mejorar la situación de las mayorías. La experiencia demuestra que este camino no es para recorrerlo en solitario, que exige unidad más allá de siglas partidarias. Y que no se circunscribe a fronteras. Las experiencias de los pueblos, como el caso de Grecia, indican que la dominación de los poderes económico- financieros se ejerce a través de los títeres políticos que se reúnen en Bruselas.

Ellos son los que dictan las reglas de juego que benefician a pocos y hunden a muchos.

Ellos son los que abandonaron los principios fundacionales de la Europa de post-guerra, y que hoy cierran fronteras a los millones de refugiados causados por las guerras y las injusticias promovidas por los propios países "desarrollados" y sus políticas neocoloniales.

Son los pueblos, con sus propias organizaciones los que deben construir su futuro.

Carlos Iaquinandi,
Redacción de SERPAL.

 

 

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