CENTRO LATINOAMERICANO DE REUS
13er. Encuentro Latinoamericano de Reus

Un verdadero "Encuentro" en su décimotercera edición.

** Más de 800 personas participaron del 13er. Encuentro Latinoamericano realizado el sábado 17 de Julio. El esfuerzo organizativo realizado por el Centro, y la colaboración de asociados y simpatizantes permitió que todo saliera bien y "a su tiempo", dejando satisfechos - es lo fundamental - a todas y a todos quienes se acercaron esa noche a "La Palma".

Les adjuntamos la crónica publicada por "El Diari de Tarragona" el 23 de julio.

ENCUENTRO "LÚDICO Y REIVINDICATIVO"

Aquella reunión casi "entre amigos" a la que audazmente convocamos hace 13 años, se ha convertido en un Encuentro amplio, diverso, lúdico, reivindicativo, artístico y gastronómico. La Palma, su escenario natural, albergó nuevamente a varios centenares de personas que pudieron disfrutar de una noche especial, con aroma, sabor y sonido latinoamericano. Decenas de colaboradores trabajaron desde la mañana del sábado para preparar las parrillas, el bar, la caseta del Centro, disponer las mesas y las sillas, colgar carteles. Por la tarde el humo y el olor del asado fueron el anuncio silencioso de que todo estaba disponiéndose para que a las nueve, al abrirse las puertas, la gente pudiera saborear la carne a la brasa.
Las pruebas de sonido confirmaban que voces e instrumentos estaban listos para acompañar el Encuentro con canciones y con ritmo. Sentimiento, mensaje y baile. El Encuentro es una fiesta, pero no pierde su contenido reivindicativo ni olvida las causas por las cuales tantos latinoamericanos de origen nos encontramos en estas tierras.

Algunos de nosotros, desde hace muchos años, cuando la violencia y la represión de las dictaduras militares impusieron a sangre y fuego las políticas de dependencia, enajenaron recursos y riquezas y destruyeron a las organizaciones populares y a los movimientos sociales. Otros, víctimas más recientes de los efectos devastadores del neoliberalismo, con su estela de empobrecimiento, marginación y falta de futuro. Al ingresar a La Palma, una pancarta del Centro, bien visible en la pista, marcaba ese compromiso con la realidad: "Derecho a residencia y trabajo legales ¡ya! " .

Al comienzo, el tradicional anuncio de que esa noche, La Palma era "latinoamericana y solidaria". Y entre los recordatorios de los organizadores, la mención a que el Encuentro mantiene su boicot a la cola de origen norteamericano y que en su lugar podría consumirse "Mecca Cola", generó el primer aplauso espontáneo de la noche.

Después vinieron las canciones de "ConoSur", algunas coreadas por parte de los presentes, hasta la última, esa especie de himno que es "Canción con Todos", que parte de los asistentes acompañaron de pié y tomados de las manos en el estribillo: "Todas las voces, todas; todas las manos, todas; toda la sangre puede ser canción en el viento. Canta conmigo, canta, hermano americano, libera tu esperanza con un grito en la voz." Más tarde la veintena de voces del Coro del Centro Latinoamericano hicieron su debut en un Encuentro, recibiendo el entusiasta "aprobado" del público.

Como es tradicional, desde el escenario se recordaron las actividades y tareas desarrolladas durante el año por el Centro. La información más aplaudida fue la referida al éxito de las gestiones iniciadas hace un año por la entidad para que una plaza de Reus recibiera el nombre de Salvador Allende, el presidente constitucional chileno derrocado y muerto durante el golpe pinochetista en 1973. Antes de que el septeto cubano Baracoa iniciara sus ritmos caribeños, los parrilleros anunciaban que se habían terminado la carne y las empanadas "criollas". Eran los primeros indicios de que el público había respondido a la convocatoria y que se lo estaba pasando bien.

Esos presagios se confirmaron cuando la pista se pobló de gente de todas las edades para acompañar con el baile a los cubanísimos sonidos. El vinto tinto chileno y los mojitos cubanos fueron los preferidos en las bebidas. En la comida, el asado se llevó las preferencias, sin desmerecer ninguna de las otras ofertas. Al final de la jornada, los saludos y los abrazos, señalaban el tiempo del adiós, y la esperanza del reencuentro. Para los organizadores terminaba una jornada agotadora, pero gratificante, que confirma el mestizaje natural de culturas e identidades.

( Publicado en "El Diari de Reus", el 23 -07-04)